ANÁLISIS

¿Era el Nord Stream un objetivo militar?

18 de octubre de 2026 — Alemania / mar Báltico

Serie «Las decisiones de Europa» · 8 de 8

En síntesis

La pregunta

Del Nord Stream escribimos en la primera pieza de esta serie, la dedicada a la energía, para explicar cómo cambió la dependencia europea. Aquí nos hacemos dos preguntas. ¿Quién lo destruyó, según las pruebas disponibles? Y si de verdad fue Ucrania, como sostiene la acusación en Hamburgo, ¿fue un acto de guerra lícito?

La pregunta va más allá de este juicio. Afecta a todas las infraestructuras energéticas: gasoductos, cables, refinerías, centrales. Y afecta a la vara con la que Europa juzga los ataques, según quién los cometa. Las acusaciones contra Kuznietsov aún deben probarse: razonamos sobre la hipótesis de la acusación, no sobre una culpa demostrada.

Los hechos

Las explosiones. El 26 de septiembre de 2022 una serie de explosiones dañó tres de las cuatro tuberías del Nord Stream 1 y 2, a unos 80 metros de profundidad cerca de la isla danesa de Bornholm (Intellinews). Las explosiones se produjeron fuera de las aguas territoriales, pero dentro de las zonas económicas exclusivas de Dinamarca y Suecia. Ninguno de los dos países estaba en guerra.

El estado de los gasoductos. El Nord Stream 1 ya no transportaba gas: Moscú había cortado el suministro a finales de agosto de 2022. El Nord Stream 2 nunca había entrado en servicio, porque en febrero de 2022 Alemania había suspendido su certificación (AP vía ClickOnDetroit, 26/2/2024). Ambos, sin embargo, contenían gas, que escapó al mar.

Los propietarios. El Nord Stream 1 era en un 51 % de la rusa Gazprom. El resto pertenecía a cuatro empresas europeas: las alemanas Wintershall Dea y E.ON (15,5 % cada una), la neerlandesa Gasunie y la francesa Engie (9 % cada una) (Euronews, 27/9/2022).

El daño al medio ambiente. Según un estudio publicado en Nature, las tuberías liberaron hasta 485.000 toneladas de metano: entre cuatro y cinco veces la fuga de Aliso Canyon, en California, en 2015 (Queen Mary University of London).

Las investigaciones. Suecia y Dinamarca cerraron sus investigaciones en febrero de 2024 sin acusar a nadie. Alemania siguió adelante. Kuznietsov, detenido en Italia en agosto de 2025, fue entregado a Alemania en noviembre tras el visto bueno del Tribunal de Casación italiano (Maritime Executive, 28/11/2025). El juicio se abrió el 14 de octubre de 2026 ante el Tribunal Regional Superior de Hamburgo. Según la acusación, Kuznietsov y otros militares ucranianos habrían actuado «por orden de organismos del Estado ucraniano», para interrumpir de forma permanente el suministro de gas. El acusado lo niega y no habló en la sala (Courthouse News, 14/10/2026). Los cargos son cuatro: un crimen de guerra (ataque contra bienes civiles protegidos) y tres delitos comunes, es decir, causar una explosión, destruir estructuras e interrumpir servicios públicos (Diplomacy and Law, 13/10/2026). La Fiscalía General de Ucrania dice no haber encontrado pruebas de una implicación del Estado.

Un segundo sospechoso. El buzo ucraniano Volodímir Zhuravliov fue detenido en Polonia en 2025. El 17 de octubre de 2025 un tribunal de Varsovia se negó a entregarlo a Alemania y lo dejó en libertad (Notes from Poland, 17/10/2025). Detenido de nuevo en Croacia en agosto de 2026, en septiembre un tribunal croata autorizó su extradición; sus abogados han anunciado un recurso (Euromaidan Press, 24/9/2026).

Quién estaba detrás: las hipótesis

En estos cuatro años han circulado tres reconstrucciones distintas, además de la de la acusación alemana. Las comparamos con las mismas preguntas: quién las planteó, en qué se basan, quién las desmiente y qué han hecho con ellas las investigaciones.

Estados UnidosRusiaUcrania, con la CIA informadaUcrania (acusación alemana)
Quién la planteóEl periodista Seymour Hersh, febrero de 2023El portal alemán t-online, marzo de 2023The Wall Street Journal (agosto de 2024) y Der Spiegel (febrero de 2026)Fiscalía Federal alemana
En qué se basaUna sola fuente anónimaBuques militares rusos en la zona pocos días antes, con la señal de posición apagadaFuentes anónimas, entre ellas una persona que dice haber participadoInvestigación judicial: el velero alquilado, documentos de identidad falsos
Quién la desmienteCasa Blanca y CIAMoscú acusa a OccidenteCIA («completamente falso»); Zaluzhni («una provocación»)Kyiv; el acusado
Qué han hecho las investigacionesNinguna la ha confirmadoNinguna la ha confirmadoCoincide en parte con la investigación alemanaJuicio en curso en Hamburgo

Fuentes de la tabla: Hersh y los desmentidos (Snopes, 10/2/2023); los buques rusos (t-online, 25/3/2023); The Wall Street Journal (Ukrainska Pravda, 15/8/2024); Der Spiegel (taz, 19/2/2026); la acusación y los documentos falsos, de la decisión del Tribunal Supremo Federal alemán citada más adelante.

Algunos detalles más, porque cada hipótesis tiene un punto fuerte y uno débil.

Estados Unidos. Hersh escribió que buzos de la Marina estadounidense, con ayuda de Noruega, habrían colocado las cargas en junio de 2022, durante unas maniobras de la OTAN. A su favor se cita una frase de Joe Biden del 7 de febrero de 2022: si Rusia invade, «ya no habrá un Nord Stream 2. Le pondremos fin». Pero toda la reconstrucción se apoya en una persona que nadie puede verificar. En marzo de 2023 Rusia pidió al Consejo de Seguridad de la ONU una investigación internacional: solo Rusia, China y Brasil votaron a favor; los otros doce miembros se abstuvieron (Arab News, 28/3/2023).

Rusia. La hipótesis de un autosabotaje se basa en movimientos de buques rusos reconstruidos con imágenes de satélite y fuentes anónimas. El propio artículo usa el condicional: ningún buque fue identificado con certeza y ningún investigador ha confirmado la pista.

Ucrania, con la CIA informada. Es la reconstrucción más detallada. Según Der Spiegel, en la primavera de 2022 el grupo ucraniano habría presentado el plan a contactos de la CIA, que al principio no se habrían opuesto. En junio los servicios de inteligencia neerlandeses habrían avisado a la CIA y a los servicios alemanes; entonces Washington habría pedido a Kyiv que se detuviera, sin éxito. La operación, que costó unos 300.000 dólares, la habría pagado un empresario privado. Las dos investigaciones, sin embargo, no coinciden en un punto: para The Wall Street Journal, Zelenski había aprobado el plan y luego pidió detenerlo; para Der Spiegel no había sido informado, y la última palabra la habría tenido el entonces comandante en jefe, Valeri Zaluzhni.

Una cosa es segura: las hipótesis sobre Estados Unidos y Rusia siguen hoy sin confirmación en un tribunal. La pista ucraniana es la única que ha llegado a juicio.

Qué dice el derecho de la guerra

La regla central es el artículo 52 del Protocolo adicional I a los Convenios de Ginebra. Los ataques deben limitarse a los objetivos militares. Un bien solo es un objetivo militar si se cumplen dos condiciones a la vez: por su naturaleza, ubicación, finalidad o utilización contribuye «eficazmente a la acción militar»; y su destrucción ofrece, en las circunstancias del caso, «una ventaja militar definida». En caso de duda, un bien que normalmente se destina a fines civiles se presume civil (Protocolo I, texto oficial, Confederación Suiza).

El mismo Protocolo fija un principio que cuenta mucho en este caso: las reglas valen para todos, «sin ninguna distinción desfavorable basada en la naturaleza o el origen del conflicto armado o en las causas invocadas» por las partes. El derecho de la guerra no pregunta quién tiene razón en la guerra. Pregunta cómo se libra. Vale para el agresor y para el agredido.

En un punto los expertos están divididos: si los bienes que financian la guerra, como las exportaciones de petróleo y gas, pueden convertirse en objetivos militares. Estados Unidos tiene la lectura más amplia, pero incluso para Washington un bien que genera ingresos no es, por sí mismo, un objetivo militar: hace falta un vínculo concreto con las operaciones (Lieber Institute, West Point, 7/7/2026). Según varios expertos, la mayoría de los Estados es más restrictiva.

Las dos tesis

La defensa. En la sala, el abogado Nicola Canestrini calificó los gasoductos de «un arma en manos de los rusos» y pidió el archivo de los cargos (Courthouse News). El argumento es que Moscú usaba el gas para chantajear a Europa y financiar la guerra.

El juez polaco. Al rechazar la extradición de Zhuravliov, el juez Dariusz Łubowski dijo que la defensa de Ucrania es una «guerra justa», y que volar la infraestructura del enemigo en una guerra así «no es sabotaje, sino una acción militar»: «justificada, racional y justa». El primer ministro Donald Tusk comentó: «El caso está cerrado» (Notes from Poland).

El Tribunal Supremo Federal alemán. El 10 de diciembre de 2025, al decidir sobre la prisión preventiva de Kuznietsov, el Tribunal Supremo Federal escribió que los gasoductos eran infraestructuras civiles y, por tanto, no un blanco legítimo. Descartó también el privilegio del combatiente: no cubre a militares que actúan de forma encubierta, sin distinguirse de los civiles. Y señaló «razones fundadas» para pensar que la operación fue decidida y dirigida por el Estado ucraniano. Era una valoración provisional, no una sentencia (LTO, 16/1/2026).

Los expertos. Ya en 2023 el jurista Alexander Lott, del Centro Noruego de Derecho del Mar, había llegado a la misma conclusión: un objetivo militar dudoso, porque los gasoductos servían también a Alemania, que no estaba en guerra, y cuando fueron atacados no transportaban gas. Añadió que el ataque no tuvo en cuenta el medio marino (Universidad de Tromsø, 21/11/2023).

La misma vara

Para ver si el juicio cambia según quién ataca, comparamos tres campañas contra la energía, con las mismas preguntas.

Red eléctrica ucranianaRefinerías rusasNord Stream
Quién atacaRusiaUcraniaUcrania, según la acusación alemana (Kyiv lo niega)
DóndeEn Ucrania, país en guerraEn Rusia, país en guerraEn aguas de Dinamarca y Suecia, países que no estaban en guerra
¿Servía a las fuerzas armadas cuando fue atacado?En parte: red de uso civil y militarEn parte: algunas abastecen al ejército, otras exportanNo: sin gas en tránsito, una línea nunca entró en servicio
Qué han dicho jueces o expertosLa Corte Penal Internacional pidió la detención de cuatro altos mandos rusos por ataques a bienes civiles y daños excesivos a civilesLegítimas las que abastecen al ejército; para las que exportan el juicio es «demasiado incierto»Tribunal Supremo Federal alemán (de forma provisional): infraestructura civil

Fuentes de la tabla: para la red eléctrica, las órdenes de la Corte Penal Internacional contra Kobilash y Sokolov (marzo de 2024) y contra Shoigú y Guerásimov (junio de 2024), por ataques entre octubre de 2022 y marzo de 2023 (JusticeInfo, 25/6/2024); para las refinerías, el análisis del Lieber Institute; para el Nord Stream, la decisión del Tribunal Supremo Federal alemán citada arriba.

La comparación dice algo sencillo: los mismos criterios que hacen ilícitos los ataques rusos a la red eléctrica ucraniana pesan también sobre el Nord Stream, y pesan más. El Nord Stream es el caso más alejado de un objetivo militar: no estaba en uso, no se encontraba en un país en guerra y pertenecía en parte a empresas de países aliados de Ucrania.

Qué ha funcionado

La cooperación judicial europea ha funcionado, al menos en parte. Italia entregó a Kuznietsov en virtud de la orden europea de detención, y un tribunal croata autorizó la entrega del segundo sospechoso. Alemania juzga en público a un ciudadano de un país al que apoya con armas y dinero, por una acusación que implica al Estado ucraniano. El juicio permitirá debatir las pruebas en la sala, con la defensa presente.

Nuestro juicio

Esta sección expresa la posición del sitio. Está separada de los hechos expuestos arriba.

Con la misma vara que aplicamos a Rusia, la tesis del objetivo militar no se sostiene. Un gasoducto parado, en aguas de países que no estaban en guerra, en parte de propiedad europea, no contribuía eficazmente a la acción militar rusa. Quitar a Moscú un ingreso futuro no basta: si bastara, todo bien que produce ingresos se convertiría en un blanco, en cualquier guerra. Y el daño al medio ambiente, cientos de miles de toneladas de metano, recayó sobre todos.

La «guerra justa» del juez de Varsovia confunde dos preguntas que el derecho mantiene separadas a propósito: por qué se combate y cómo se combate. Ucrania tiene derecho a defenderse. Eso no hace lícito cualquier golpe, igual que la defensa que alega Moscú no hace lícito bombardear las centrales ucranianas en invierno. Quien acepta el argumento para el Nord Stream debe aceptarlo también cuando lo usa la otra parte.

Hay además un punto europeo. Si las reconstrucciones de Der Spiegel y The Wall Street Journal son ciertas, los servicios de inteligencia neerlandeses, alemanes y estadounidenses conocían el plan con tres meses de antelación: es legítimo preguntar qué hicieron para detenerlo y por qué no lo lograron. Se destruyó una infraestructura en la que habían invertido empresas alemanas, neerlandesas y francesas; el jefe de un gobierno de la Unión aprobó la liberación de un sospechoso, mientras Alemania juzga a otro. Si la tesis de la acusación se confirma, Europa tendrá que decir con claridad lo que hasta ahora ha evitado: que también un país agredido, y apoyado por ella, está obligado por las reglas que ella pide respetar a los demás. Pero la responsabilidad de Kuznietsov, y la del Estado ucraniano, la establecerá el tribunal, no nosotros.

Qué seguir

Fuentes: Intellinews · AP vía ClickOnDetroit, 26/2/2024 · Euronews, 27/9/2022 · Queen Mary University of London · Maritime Executive, 28/11/2025 · Courthouse News, 14/10/2026 · Diplomacy and Law, 13/10/2026 · Notes from Poland, 17/10/2025 · Euromaidan Press, 24/9/2026 · Snopes, 10/2/2023 · t-online, 25/3/2023 · Ukrainska Pravda, 15/8/2024 · taz, 19/2/2026 · Arab News, 28/3/2023 · Protocolo I, texto oficial, Confederación Suiza · Lieber Institute, West Point, 7/7/2026 · LTO, 16/1/2026 · Universidad de Tromsø, 21/11/2023 · JusticeInfo, 25/6/2024

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