NOTICIA
Nord Stream: Alemania acusa a un exoficial ucraniano por el sabotaje como crimen de guerra
Julio de 2026
El hecho
El 30 de junio de 2026 la Fiscalía Federal alemana de Karlsruhe formalizó, ante el tribunal hanseático de Hamburgo, la acusación contra el ciudadano ucraniano Serhii K. (en los medios Serhii Kuznietsov), exoficial de las fuerzas armadas ucranianas, por complicidad en un crimen de guerra: ataque contra bienes civiles — una infraestructura energética —, explosión, destrucción de obras, interrupción de servicios públicos. Según la Fiscalía, tras el inicio de la invasión rusa de febrero de 2022, K. y otros militares, «por cuenta de autoridades estatales ucranianas», planearon la destrucción de los gasoductos Nord Stream 1 y 2 para interrumpir de forma permanente los suministros de gas y privar a Moscú de los ingresos para financiar la guerra. El grupo — buzos, un patrón, un experto en explosivos — habría usado el velero Andromeda, salido de Rostock con documentos falsos, para colocar las cargas frente a la isla danesa de Bornholm; las explosiones del 26 de septiembre de 2022 destruyeron tres de las cuatro tuberías. Serhii K. niega toda implicación y afirma haber estado en Ucrania; la defensa invoca la inmunidad funcional como militar. Kyiv niega cualquier implicación estatal; el presidente Zelensky dijo que era «demasiado pronto» para comentar, al no haber recibido los detalles.
Comentario jurídico
La calificación es grave y precisa: no un daño, sino un crimen de guerra. La Fiscalía la funda en que el sabotaje ocurrió dentro de un conflicto armado y en que atacar bienes civiles — el principio de distinción — está prohibido por el derecho humanitario (IV Convenio de Ginebra) y constituye crimen de guerra según el Estatuto de Roma. Pero el escrito de acusación va más allá del ejecutor: señala un nivel estatal — «autoridades estatales ucranianas» —, hipótesis que Kyiv rechaza. Aquí es obligada la cautela: es una acusación, no una condena; rige la presunción de inocencia, y la atribución al Estado ucraniano es la tesis contestada de la Fiscalía, no un hecho establecido. También la inmunidad funcional invocada por la defensa — si un militar que actúa por el Estado responde personalmente — es un nudo abierto del derecho internacional.
Implicaciones
El valor de este caso, para quien mira el derecho y no las banderas, es su simetría. Un fiscal occidental acusa de un crimen de guerra al ciudadano de un país aliado, no de un enemigo: es una prueba pública sobre si el Estado de derecho se aplica de manera uniforme incluso dentro de la alianza. Y obliga a nombrar la asimetría que suele quedar muda: el ataque a una infraestructura acaba en una sala de Hamburgo, mientras los ataques rusos sistemáticos contra la infraestructura civil ucraniana — centrales eléctricas, redes de agua — no se juzgan en ningún tribunal occidental. El principio de distinción, sin embargo, no conoce bandos: vale para quien voló un gasoducto y para quien bombardea una red eléctrica. El derecho vale para el aliado como para el adversario, o no vale para nadie.
Fuentes: Al Jazeera · Washington Times · Ukrainska Pravda · European Pravda