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NOTICIA

Gaza y la palabra «genocidio»: qué han determinado realmente los organismos terceros, y por qué pesa la voz de un estudioso del genocidio

Junio de 2026 — Omer Bartov, «Israel: What Went Wrong?»

«Mi conclusión ineludible es que Israel está cometiendo un genocidio contra el pueblo palestino.» — Omer Bartov, estudioso del Holocausto y del genocidio (Brown University), New York Times, 15 de julio de 2025

Los hechos

Omer Bartov —profesor de Estudios sobre el Holocausto y el Genocidio en la Brown University, israelí-estadounidense, veterano del ejército israelí— ha cambiado públicamente su posición sobre Gaza. En noviembre de 2023 consideraba «muy probables» crímenes de guerra y contra la humanidad, pero «sin prueba de genocidio»; en julio de 2025 llegó a la conclusión opuesta. En su libro «Israel: What Went Wrong?» (2026) sostiene que la campaña militar busca hacer Gaza inhabitable para su población. No es una voz aislada: en septiembre de 2025 la Comisión de Investigación independiente de la ONU concluyó, en un informe formal, que Israel está cometiendo genocidio en Gaza (más de 60.000 muertes palestinas documentadas). Israel rechaza tales calificaciones.

Comentario jurídico

El debate público confunde determinaciones de peso jurídico muy distinto; aislarlas es lo que hace el análisis inatacable. La Corte Internacional de Justicia, en enero de 2024 (Sudáfrica c. Israel), ordenó medidas provisionales al considerar «plausible» el riesgo para los derechos protegidos por la Convención sobre el Genocidio: no es una sentencia sobre el fondo, que sigue en curso. La Corte Penal Internacional, en noviembre de 2024, emitió órdenes de arresto contra Netanyahu y Gallant por crímenes de guerra y contra la humanidad — no por genocidio. La Comisión de Investigación de la ONU (septiembre de 2025), en cambio, formuló una determinación formal de genocidio, al igual que Amnistía Internacional y Human Rights Watch en sus propios informes.

Implicaciones

La pregunta «¿mienten todos?» es retóricamente potente pero lógicamente débil: es un argumento de autoridad. La pregunta jurídicamente seria es otra: ante determinaciones formales y convergentes de organismos terceros e independientes, la carga se traslada a quien las rechaza en bloque. Bartov —él mismo estudioso de la Shoá— recuerda que los genocidios no son solo hechos militares: viven del consentimiento, la indiferencia y el silencio. Criticar la conducta del gobierno de Netanyahu no significa negar el derecho de Israel a existir, ni absolver a Hamás, ni borrar a las víctimas del 7 de octubre: significa rechazar que un trauma histórico se convierta en licencia permanente. El deber de mirar comienza aquí.

Fuentes: New York Times · Democracy Now! · Al Jazeera · The Forward

Una síntesis esencial, solo cuando un hecho lo merece.

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